lunes, 13 de octubre de 2008

¿Cuandos nos equivocamos?

Ayer me puse a pensar (otra vez) en como la sociedad interpreta una misma acción de forma diferente según quien la realiza. Así, me doy cuenta que cuando un hombre llama, o se aparece de sorpresa en tu casa, en tu trabajo, te manda muchos mensajes o te escribe un millón de mails, es un romántico una persona que se interesa por vos, que te quiere y se preocupa, en cambio cuando una mujer tiene alguna de estas actitudes, inmediatamente se transforma en una psicópata, en una acosadora, en una pesada.
También se ve diferente la forma en que la sociedad ve la libertad de ambos sexos, no es secreto de nadie, que cuando un tipo se acuesta con muchas minas es un groso (en mi forma de verlo, esta usado) tiene experiencia y si una mina intenta vivir libremente su sexualidad, es una trola que deberá mentir por el resto de su vida ocultado si alguna vez tuvo un turnito con amor.
En los laburos, los hombre siempre gana mas que las mujeres, y ni hablar de los esfuerzos que hay que hacer en la vida profesional para demostrar que una es buena en lo suyo.
Somos amigas, novias, madres, profesionales, empleadas y aun así todavía debemos demostrarle al mundo lo que valemos, lo que somos. Nos tenemos que preocupar de estar siempre bien, siempre sonrientes, arregladas, de buen humor. De no ser demasiado accesible, pero tampoco ser demasiado distantes...
Siempre debemos estar atentas a sus necesidades, a sus tiempos y yo me pregunto, ¿Quien esta atento a nuestras necesidades?
Creo que siempre luchamos por conseguir un lugar, pero lo hicimos desde el lado equivocado, ya les hicimos las cosas mas fáciles, perdimos nuestro auto respeto, nuestra dignidad. Nos preocupamos por cosas superficiales, resaltamos los valores equivocados, la belleza exterior paso a ser lo mas importante y nos olvidamos de nuestro interior. Es por eso que hoy me pregunto ¿En que momento cambiamos de ruta? ¿En que momento elegimos mal y perdimos nuestros valores?

miércoles, 8 de octubre de 2008

La princesa que creia en cuentos de hadas

Crecemos creyendo en los cuentos de hadas, en los príncipes azules, en las hadas, en las brujas. Nos enseñan a ser buenas niñas, a obedecer a nuestros padres, a realizar las tareas domesticas, a aceptar sin cuestionar, a ser prolijas, ordenadas, a ser decorosas y sobre a no manifestar nuestros deseos. En la escuela, las niñas buenas, juegan con otras niñas, hacen los deberes...las niñas buenas nunca se quejan, las niñas buenas hacen lo que se les ordena...
Así la vida avanza, la niña se convierte en mujer y todo aquello que creíamos que estaba bien no sirve en el mundo real. Nos da miedo enfrentar nuevas situaciones, nos da miedo defendernos, ya que que las niñas buenas aceptan sin cuestionar, nos da miedo sentir, por que las niñas buenas no sienten.
Buscamos un príncipe azul que solo existe en cuentos de hadas, ese que nos defienda del mundo ya que sola no podemos, que nos contenga en nuestras interminables crisis, que nos mime, que nos trate como princesas en nuestro palacio de cristal. Un príncipe azul que sea valiente, que no tenga miedos, que no tenga problemas, pero que a la vez sea sensible....y cuando nos enfrentamos a la realidad de que los príncipes solo existen en los cuentos, que en el mundo solo hay personas reales con los mismos miedos y problemas que nosotras nuestros mundos se derrumban, nuestros proyectos se caen ya que basamos nuestra vida al rededor de un príncipe que no existe, de pretensiones ajenas sobre nuestras vidas, de irrealidades y es mas fácil sentarse a esperar que la vida siga, seguir imaginando que todo va a ser como en los cuentos, que siempre va a haber un príncipe que nos rescate...
Yo no quiero eso para mi, quiero mi vida, una vida real, con fracasos y victorias, con errores y aciertos, con miedos y seguridades y sobre todo una vida compartida no con un príncipe azul, ni rosa ni verde si no con una persona real, con un compañero, con alguien que este bien, que este mal que tenga sueños, que tenga miedos, que crezca conmigo...Existirá??