Ayer me puse a pensar (otra vez) en como la sociedad interpreta una misma acción de forma diferente según quien la realiza. Así, me doy cuenta que cuando un hombre llama, o se aparece de sorpresa en tu casa, en tu trabajo, te manda muchos mensajes o te escribe un millón de mails, es un romántico una persona que se interesa por vos, que te quiere y se preocupa, en cambio cuando una mujer tiene alguna de estas actitudes, inmediatamente se transforma en una psicópata, en una acosadora, en una pesada.
También se ve diferente la forma en que la sociedad ve la libertad de ambos sexos, no es secreto de nadie, que cuando un tipo se acuesta con muchas minas es un groso (en mi forma de verlo, esta usado) tiene experiencia y si una mina intenta vivir libremente su sexualidad, es una trola que deberá mentir por el resto de su vida ocultado si alguna vez tuvo un turnito con amor.
En los laburos, los hombre siempre gana mas que las mujeres, y ni hablar de los esfuerzos que hay que hacer en la vida profesional para demostrar que una es buena en lo suyo.
Somos amigas, novias, madres, profesionales, empleadas y aun así todavía debemos demostrarle al mundo lo que valemos, lo que somos. Nos tenemos que preocupar de estar siempre bien, siempre sonrientes, arregladas, de buen humor. De no ser demasiado accesible, pero tampoco ser demasiado distantes...
Siempre debemos estar atentas a sus necesidades, a sus tiempos y yo me pregunto, ¿Quien esta atento a nuestras necesidades?
Creo que siempre luchamos por conseguir un lugar, pero lo hicimos desde el lado equivocado, ya les hicimos las cosas mas fáciles, perdimos nuestro auto respeto, nuestra dignidad. Nos preocupamos por cosas superficiales, resaltamos los valores equivocados, la belleza exterior paso a ser lo mas importante y nos olvidamos de nuestro interior. Es por eso que hoy me pregunto ¿En que momento cambiamos de ruta? ¿En que momento elegimos mal y perdimos nuestros valores?

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